La casa de la industrial

La historia comenzó hace diez años, en la Colonia Industrial de la ciudad de Mexicali, B.C., en una casa ubicada por la calle Carroceros entre “F”. Es una casa como cualquier otra, solo que guarda secretos aterradores que te dejaran ganas de dormir con la luz encendida.

Se cuenta que en esa casa, vivió solo una familia desde su construcción, la familia era conformada por madre, padre, Irma y Gustavo con tres hijos, Arturo, Blanca y Ana.  Suena a una historia normal de una familia, pero el detalle aquí, era que la hija, Ana, padecía de esquizofrenia. La muchacha tenia ataques  constantes por lo que su familia tenía que amarrarla o encerrarla en su habitación para que no se lastimara y no lastimara a los otros miembros de la familia.

Desde la habitación de Ana se escuchan sus gritos debido a sus alucinaciones por su enfermedad, la familia no hace nada solo tenerla en su cuarto. Pero el tenerla encerrada fue el mayor error que cometieron. Sus alucinaciones eran terribles, visiones terroríficas donde veía demonios y criaturas que le decían que matara a todo a su alrededor para poder liberarse.

Una noche, por casualidad o no, la puerta de la habitación de Ana no tenia seguro. Fue la última noche de la familia. Ana, llena de alucinaciones, no podía distinguir que era real y que no. Escuchando las voces en su cabeza, empezó a recorrer cada habitación. En el cuarto contiguo al suyo, se encontraba el hermano menor dormido, no lo pensó dos veces y lo asfixió con una almohada.




Ana había pasado por la cocina silenciosamente por un cuchillo y la siguiente en morir fue su madre, Irma. Ella se encontraba en el baño, en medio de la ducha, no dudó y le dio 30 puñaladas en su espalda y otras partes de cuerpo, dejándola desangrarse.  Ana se dirigió a la sala, estaba su hermana viendo el televisor y su padre dormido, ambos dándole la espalda. Una oportunidad perfecta.

Ana llegó y tomó la cabeza de su hermana y antes de que ella pudiera gritar, la degolló. El último fue su padre, Gustavo. Las voces decían que lo despertara para que viera lo que hizo con su hermana. Y así lo hizo, lo despertó y lo dejó gritar, el último grito en esa casa y después, clavo ese cuchillo en su corazón para matarlo lo más rápido posible.

Nadie sabe que paso con Ana, pero se dice que la familia asesinada deambula por la casa, espíritus que quedaron atrapados por tener muertes horribles. Cada año, en el mes de octubre, se hacen dramatizaciones acerca de lo que ocurrió en ese lugar. ¿Te atreverías a asistir?

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